El Paraiso

De Ribadeo al cielo

martes, 25 de junio de 2013

CUANDO UN AMIGO SE VA ...



Hoy quisiera que me permitáis  tomarme la licencia de dedicar esta entrada a una pequeña, 
extraordinaria, fiel compañera y amiga de cuatro patas, pequeño tamaño y un enorme corazón que no le cabía en el pecho, que gustaba de bañarse en la Ría  y acompañarme en los  paseos matutinos camino de Illa Pancha,.Le entusiasmaba acompañarme en  todas las salidas, especialmente  en las salidas con el bote y correr por el tesón uno de los pocos lugares en donde corría libre de ataduras ladrándole al viento que no dejaba de alborotar  su largo pelo y disfrutaba escarbando profundos hoyos en la arena sacado su pequeña nariz rebozada como si fuera una albóndiga.
Durante dieciocho años esta pequeña perra de color negro con mechones grises me dio todo lo que podía darme y sin pedir ni esperar nada a cambio, como mucho unas caricias o palmaditas en el lomo que agradecía con expresión alegre, Cuantas muestras  de cariño y amistad  me demostró este pequeño “animal” a lo largo de su vida , apenas hace una semana que emprendió ese ultimo e infinito  viaje que como siempre no deja  de pillar  por  sorpresa  por mucho que tratemos de prepararnos para afrontarlo, dada la edad de esta pequeña compañera que superaba ampliamente la vida media  de estos animales, yo ya  esperaba que esto podía suceder en cualquier momento como así fue, pero me cuesta trabajo hacerme a la idea de que ya no pasearemos mas juntos, continuamente la busco con la mirada  y me doy cuenta de que ya no está , que cierta se hace la letra de esa canción que dice …”Cuando un amigo se va algo se muere en el alma” aunque el amigo sea como en este caso de origen canino.
Gracias Reina ,gracias por esos dieciocho años que compartimos
                                     













2 comentarios:

Belén Pérez dijo...

Lo siento, Paxu, y te entiendo perfectamente, hará un mes que me pasó a mi, a nosotros, con nuestro gati, y la verdad se pasa muy mal. Un abrazo.

Transi dijo...

Preciosa la perrilla, esa melena libre al viento...
Entrañable entrada, no se merecía menos tras 18 años de generosidad canina...
Te abrazo.